Category: Arquitectura

  • Crónicas viajeras… Madris (y el siestón más chic del mundo)

    Arrancó el viaje… de manera extraña pero arrancó y no me quejo. Volé de día, en esos vuelos que agarran tu reloj biológico y lo hacen pure… casi como un experimento, viajamos ensardinados y de repente como a los pollitos nos cierran las ventanillas, para finjirnos una noche que no está y que se va a hacer larguisima. Llegué a Madrid a las 5:30 de la mañana del viernes (salí al mediodía del jueves). Lleguá lo del colega, me afinque un poco y a eso de las 8:30 ya estaba listo para girar.

    Decidí arrancar por un lugar tranquilo, para bajar un poco el ritmo de los últimos días de Baires que habían sido un poco densos de laburo… sobre todo por la final de la Champions. Asique arranqué por el Retiro, el Central Park Madrileño… y después de recorrer un rato encontre un lugar ideal para sentarme a tomar un poco de sol… que no le viene mal a uno, sobre todo después de haberse pasado un día entero arriba del avión… no?

    Luego de mi “aclimatación” en el Palacio de Cristal del Retiro arranqué para los museos… la verdad es que estaba queriendo ver más las ampliaciones que las colecciones. Arranqué por el más nuevo, el Caixa Forum, un edificito de Herzog & De Meuron (los que hicieron el Nido de Pájaros de las olimpíadas de Beijing 2008) que la verdad estaba divino. Fiel a la costumbre Ibérica contemporánea , el remate de edificio está enteramente realizado en Acero Corten perforado y un muro verde obra de Patrick Blanc, que es bastante impresionante en cuanto a primera imágen, si es que uno lo encara desde el Paseo del Prado.

    De ahi salté al Thyssen Bornemisza, habiendo decidido no hacerlo completo, sólo pegarle una ojeadita a la ampliación y a la parte de pintura americana y moderna, más que nada para ver el cuadro de Richard Estes cuya copia vi toda mi infancia en el living de mis viejos… siempre me gustó verlo en vivo…

    Ya con un tantin de hambre me lancé a mi primera comida española, un “monta´ito” (asi le dicen al sandwich chiquito acá… lo aprendes después de haberte comido un par de mistakes…) de crudo y queso curado, más unas patatas bravas, del exceso total y como si fuera poco me invitaron con un bocadito de anchoas… todo acompañado por dos “cañitas” que te dejan pipón pipón.

    Con dicho super combo encima, me fui para el Reina Sofía, cuya ampliación era la más extrafalaria y la que más había dado que hablar… pero apenas llegué, la modorra producto del viaje, el cambio horario, las 5 horas de caminata que ya tenía encima, y el super combo almuerzo spanish con pseudo mamúa me acaparó todo el cuerpo… dormir… era en todo lo que podía pensar… no daba más… asique no se bien como se dio pero entre en el Reina Sofía, por la puerta antigua… y de toque me dirijí al patio central, un jardín espectacular, rodeado de banquitos y árboles, coronado por una móvil de Alexander Calder… me senté a la sombra de un árbol… y de a poco fui tirando la diagonal… hasta hacer un bollito con la chaqueta, y cual linyera me acoste en un banco y me heché un flor de siestón de una hora aprox… lo que se dice, un lord inglés…

    Doy gracias a que acá en España el amor por la instituciones es enorme, El Rey, El Jamón, La Caña y la Siesta (en ese órden majomeno) permitieron que descanse un poco en ese banquito, despertándome cada tanto porque en mi sueño había unos muñequitos que me decían… “che loco, lo que estás haciendo, no da ni ahí…” por lo cual cada tanto me despertaba, y lo primero que veía era una escultura de 4 metros de alto de Calder… nada mal.

    Seguí un rato más recorriendo, pase por una instalación de Erlich, que estaba buena, anque medio chorizo, mundo ilusión óptica con espejo inclinado…

    Habiendo liquidado el Reina Sofía, bastante a las chapas, con frenos en una sala de esculturas de Chillida, el Guernica (dónde hay que poner cara de contemplación y de reconocimiento a los horrores de la guerra… cómo diciendo “joooodé´” pero con cierta congoja) y un par de cosas bastante flasheras, cómo el vestuario teatral de Oskar Shlemmer (el tano le decían)…

    Chillida

    Shlemmer

    Con cierta saturación museistica, y un filtre intenso (me olvidé comentar que antes de seguir recorriendo el Reina Sofía me clavé un combo anti Jet Lag, de cortado + cocacola, algo que en guiriland prohibirían para los infantes de menos de 12). Bueno ritorné a lo del colega, Saimon, mi anfitrión, siestón mediante, nos aprestamos para salir a la marcha… fuimos a un garito dónde toooodo el mundo fumaba (como clavan los españoles…) y chupeteaba tragos duros… pedite una birra en un bar y te tildan de flojo… enfin… como cuando estaba en Arizona… dificil enganchar la onda de los españoles, convengamos que no se clava mucha barba por acá, salvo si te llamás Jordi… asique con cierto nivel de momiaje alrededor, se le dio para adelante.

    Me encontré con la Paula, una casi hermana española que tengo… y nos fuimos a un lugar llamado Honky Tonk, bastante roquero… buena música, hasta que al “pincha discos” se le ocurrió mezclar Born Slippy con un tema llamado Avalancha que cantó todo el garito al unisono, ahi me di cuenta finalmente que ya no estaba en casa…

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    mh