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  • Crónicas Viajeras: Paris era una Fiesta (pt dos)

    Mi segunda noche de salida parisina, arrancó en el locutorio de la calle Dahomey, luego de un increíble reencuentro con Nata (que merece un post aparte, que ya está en construcción…), clavamos una cena entre amigos… un dj set privado del místico dj fred (casi haciendo un back to back con su cólega drgratos), un pequeño dancing con borrachera incluída, y un plan de irnos para Pigalle, à Chez Moune.

    El tema es que el dancing e estaba dando muy bien, y las copas seguían pasando, y todos nos olvidamos que en Paris rige la Dictadura del Metro… es decir, el Metro cierra y medio que cagaste… pero en nuestro caso había aún tiempo… tiempo para correr… tiempo para la adrenalina… tiempo para the chase…

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    Y bueno, aunque la gente asi lo crea, en Paris, no todo es color de rosa, y fue asi que la llovizna típica y una espera eterna por agarrar un taxi nos tiro un poco adrenalina y borrachera a la miseria… pero el lugar, y en defintiva su historia prometían mucho… asique le pusimos el pecho, conseguimos un tacho y ahi salimos de nuevo hacia la aventura…

    Chez Moune, era un antiguo cabaret de lesbianas (si no me equivoco, fue el primer cabaret de lesbianas… o quizás el primero parisino…) que aún hoy mantiene su estéica bajofondista y putrefacta, a tono de los otros chiringuitos del barrio de Pigalle. Hace no mucho tiempo, un par de flacos (entre ellos André, del que les contaba ayer), lo tomaron y comenzaron a ondearlo y regentearlo de otra calaña de gente, más roquera… pero no se porque, el día que caímos en banda, les había pegado por el revival, y terminamos sumergidos en una fiesta/soirée lesbiana…

    Aunque no lo crean es la segunda vez que me pasa sin siquiera haberlo buscado, la primera fue en el club del Standard Hotel de West Hollywood, Los Angeles. El lugar era un catálogo de las más increíbles y divinas lesbianas parisinas… al haber dresscode en para entrar gratis, las producciones eran espectaculares. Asique al igual que me había pasado la noche anterior, todo lo que hice fue relajarla y darme un festin visual de disfraces, representaciones, bigotes pintados, masculinizaciones exageradas, feminizaciones exageradas… y la cara de mi banda que lo estaba disfrutando tanto como yo.

    Y eso básicamente se da porque tengo una calaña de amigos a los que, cómo a mi, le gusta andar metidos en lugares raros… y el relato de la noche del primer festejo de mi cumpleaños es un excelente caso que demuestra mi punto. Corría la velada de mi cumpleaños, y nuevamente el poder del locutorio, su luz tenue de colores y su comodidad anti “lluvia mosquito” hacía que los que no cumplían años en ese momento quisieran quedarse en la casa… Haciendoles sentir una alta dosis de culpa, los saque de su letargo Truman Capotiano (actor de estar hechado, fumando y conversando…) para intentar ir al Hôtel du Nord, un restó muy copado, que queda justo frente al Canal Saint Martin y que había conocido en mi primera tarde de Velib’ en Paris. La verdad es que venía muy bien recomendado y yo tenía ganas de ir para ahi… pero el letargo y la dictadura del metro que se hacía sentir hizo que el plan cambiase de rumbo… y yo creo que al final, fue para bien…

    Decidimos quedarnos por el barrio, le XIºeme, ir a tomar algo por ahi, utilizar algun barzucho como punto de encuentro para la gente que me quería saludar… y finalmente soplar las velitas de los 28… hardcore…

    Pero lo flashero sucedió cuando yo daba la noche por terminada, el gripo medio disuelto a manos del O todo poderoso metro que cierra antes de la una… y una modorra interesante que imantaba la cabeza a una almohada, Fred (uno de los “dueños” del locutorio) sacó de abajo de la manga una última carta… diciendome:

    “Estas para hacer una movida medio Lyncheana?”

    A mi particularmente las peliculas de David Lynch me dan algo de miedo, y en ese momento el personaje que tenía en frente, que sobrelleva una gran fama de Hombre Misterio, también me atemorizó. Pero ya tenía 28 pirulos loco… ya estaba grande para mariconadas… y la verdad es que Fred tenía razón… caí en un pozo lyncheano de la bizarrés total llamado Le P`tit Bar.

    Le P`tit Bar es un pequeño reducto que lleva, según su dueña 102 años de servicio… y su dueña le debe pegar al palo al centenario… Aún no me queda claro si era palo y adentor o palo y afuera. El bar es una barra, con una especie de techumbre cocobaiana, de hojas de palmas secas… en la barra hay revistas viejas, meses, años y hasta décadas pasadas, su dueña parecía estar juntándolas para limpiar el pis de sus gatos… cuyas “camas/cuchas” descansaban sobre a la heladarera llena de cerveza belga.

    Por lo cual, eran casi la una y media pasadas, todo Paris estaba cerrado, ni un alma en la calle, nadie… salvo nosotros 3, la dueña del bar y un bizarro que entró junto con nosotros en plan de “voy a saludar a doña Francine, a la una y media de la matina. De este personaje nos alimentamos bastante porque generaba polémica, y fue asi que en uno de sus comentarios, mencionó el Mayo 68 Francés (La Imaginación al Poder) y desató una reacción inesperada con monólogo incluído de doña barman… Y como en cierto punto me debo a mi público, y porque sabia también que las fotos no iban a hacer justicia del lugar en el que estaba… “robé” un pequeño momento en video… para que entiendan un poco en que plan, pase mi cumpleaños (a los no franco parlantes, disculpas…)

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    Este sin dudas fue uno de los lugares más bizarros en los que estuve parado… y por eso debo agradecerle a Fred… gracias fiera por todo

    mh